¡Oh tú musulmán!

"¡Oh tu musulmán! ¿Elegiste el camino de la verdad, por amor y obediencia a tu Señor, o te dejaste llebar por las pasiones que invadieron a tu alma? No vendas tu religión, por los adornos de éste mundo sino será tu perdición, lucha con tu interior y sigue la religión, como se te ordenó por tu Señor. ¿Qué disfrutes y delicias tendrás aquí que no pierdas después de tu muerte y que durante tu vida de acá poco te sacien? Busca, musulmán, la felicidad del más allá y no te enciegues con la falsedad de shaytan. Sigue el Corán y la Sunna, según entendieron los Predecesores Piadosos y no temas a nadie, sino Allah, y no esperes, sino la paz y la felicidad por la eternidad."

La juventud: problemas y soluciones (P3)

La desviación y los problemas de la juventud


Las causas de la desviación y de los problemas de la juventud son numerosos y diversos, ya que la juventud es el momento en el cual el cuerpo, el pensamiento y la razón evolucionan; es una etapa de desarrollo que conlleva a evoluciones rápidas y a cambios.

Por ello es necesario que en esta etapa, se proponga [al joven] los medios para controlarse, dominar su fogosidad es una autoridad sabia que le guiará hacia el camino recto.

Las causas más grandes de desviación en la juventud son las siguientes:

1.- La ociosidad: La ociosidad es una enfermedad mortal para el pensamiento, la razón y las capacidades físicas, dado que el alma debe reaccionar y actuar y si no lo hace, el pensamiento se entumece, la razón se recarga, los movimientos del alma se debilitan. Las inspiraciones diabólicas y los malos pensamientos cogen por arriba al corazón que puede llegar a querer hacer cosas malvadas y maléficas por las cuales aliviará ese retroceso que le afecta debido a la ociosidad.

El remedio a este problema es que el joven intente encontrar una actividad que le convenga como la lectura, el comercio, la escritura u otro, lo que le alejará de la ociosidad y la remplazará por otra cosa más sana, obrando así en el seno de la sociedad por él mismo y por los demás.

2.- La frialdad y el alejamiento entre los jóvenes y las personas mayores [sean de su familia o no]. Vemos a algunas personas mayores constatar la desviación de sus jóvenes o de otros, y permanecen desamparados, incapaces de acompañarles hacia el camino recto, desesperados por poderles rectificar. Ello conduce al odio contra estos jóvenes, a ahuyentarles, y a no interesarse en su situación, estén en el camino recto o desviados. Puede ser incluso que ellos consideren que todos los jóvenes son de la misma manera, y desarrollan un complejo en ellos. Así, la sociedad se divide, cada uno de los jóvenes y de los ancianos observan al otro con ojo de desdén y de desprecio, y ello forma parte de los más grandes peligros que amenazan a las sociedades.

El remedio a este problema es que los jóvenes y los ancianos traten de hacer desaparecer esta frialdad y este alejamiento entre ellos, y que piensen [todos juntos] en que la sociedad es como un solo cuerpo, si un miembro está pervertido, éste pervertirá al conjunto del cuerpo.

De igual manera, las personas mayores deben tener consciencia de la responsabilidad que reposa sobre sus hombros hacia estos jóvenes, y han de desechar esta desesperanza de ver a los jóvenes rectificar, ya que Allah es capaz de toda cosa, y a cuántos extraviados Allah guió, que se consagraron a continuación a guiar a la gente y a predicarles [a seguir] la rectitud!

Los jóvenes, en cuanto a ellos, deben honrar a sus ancianos, respetar sus opiniones, y aceptar el consejo, puesto que ellos tienen más experiencia de la vida.

Y cuando la sabiduría de los ancianos encuentra la fuerza de la juventud, la sociedad logra el éxito, con la ayuda de Allah.

3.- Estar en contacto con gente extraviada y frecuentarles. Esto tiene una gran influencia en la razón, pensamiento y comportamiento del joven; por ello se informó que el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con el- dijo: “El hombre sigue la religión de su amigo cercano; estad atentos de a quienes escogéis como amigo”. (Ahmad, Abu Dawud, At-Tirmidi y Al-Bayhaqi. Al-Albani lo calificó de Hasan) Y también dijo: “La mala frecuentación es como el herrero: [terminará] por quemar tus vestimentas o adquirirás de su mal olor”. (Al-Bukhari y Muslim)

El remedio a esto es que el joven escoja como compañero al que está en el bien, la rectitud y la razón, para que pueda beneficiarse de su bien, de su rectitud y de su razón. Debe juzgar a las personas antes de escogerlas como amigas, e informarse sobre ellas: si tienen buen comportamiento, una religión recta y una buena reputación. Si es así, ellos serán los que él buscaba y un tesoro a proteger, y ha de apegarse a ellos. Y si es lo inverso, entonces ha de tener cuidado de ellos, alejarse y no ser engañado por sus palabras melosas ni por su bella apariencia. Ello es un engaño y un desvío que utilizan los que hacen el mal, con el fin de llevarse a la gente cándida y agrandar sus rangos; y es de esta manera como disimulan su perversidad. Qué bello dicho el del poeta:

Prueba a la gente si quieres fraternizar

Observa bien quienes son e infórmate al respecto

Y si encuentras al dotado de inteligencia y de piedad

De dos manos, agárrate a él, el alma aliviará.


4.- Leer los escritos destructores. De entre los relatos, periódicos, revistas y otros que quieren hacer dudar al individuo en su religión, su creencia y llevarle a la destrucción de sus nobles caracteres y a que caiga en la incredulidad y en la bajeza, si el joven no posee protecciones fuertes como una cultura islámica profunda y un espíritu agudo para poder distinguir entre la verdad y lo falso, lo beneficioso y lo nocivo.

La lectura de esos libros da la vuelta al espíritu del joven ya que encuentran una tierra fértil en su espíritu y en su pensamiento, sin ninguna oposición. Sus raíces se fortalecen, sus ramas crecen, y todo se inversa en su espíritu y en su vida.

El remedio a este problema es alejarse de la lectura de esos libros y leer más bien los libros que inculcarán en su corazón el amor de Allah y de Su Profeta, la realización de la fe y de las obras piadosas. Ha de ser paciente en esto, debido a que su alma le empujará a volver a leer esas lecturas precedentes, ello le fatigará y le cansará la lectura de los libros beneficiosos, como aquel que lucha contra su alma para que ésta obedezca a Allah mientras que ella se niega y solo acepta la diversión y la mentira.

Y los más beneficiosos de los libros son el Libro de Allah –alabado y ensalzado sea- y el que los sabios escribieron al respecto, como la exégesis extraída de relatos auténticos y de la razón sana, como también los libros que evocan la Sunna del Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones de Allah sean con el-, después los libros escritos por los sabios a partir de estas dos fuentes o por [esfuerzo] de reflexión [ijtihad].

5.- La creencia de algunos jóvenes de que el Islam es una religión que traba las libertades y reprime las energías. Así, huye del Islam y piensa que es una religión retrograda que conduce a los que la siguen hacia atrás, y hace obstáculo entre ellos, la civilización y el progreso.

El remedio a este problema es desvelar la realidad del Islam a éstos jóvenes que la ignoran, debido a la mala concepción que tienen, por su falta de conocimiento o por las dos reunidas:

Y aquel cuya boca está enferma encontrará amarga incluso el agua dulce.

El Islam no traba las libertades sino que las organiza y las orienta perfectamente para que la libertad de uno no vaya a oponerse a la libertad de los demás, lo que ocurre cuando se da una libertad total.

Toda persona que busca la libertad absoluta verá obligatoriamente su libertad destruida en beneficio de la libertad de los demás; las libertades entran en conflicto, el caos se propaga y el desorden se instala.

Es por ello, que Allah –alabado y ensalzado sea- nombró a las leyes religiosas “límites” [hudud], cuando esta ley evoca una prohibición, Él dice:


تِلْكَ حُدُودُ اللَّهِ فَلاَ تَقْرَبُوهَا

“Éstos son los límites [hudud] que Allah os ha fijado, no los transgredáis” (2:187), y cuando ello evoca a una permisión:

تِلْكَ حُدُودُ اللَّهِ فَلاَ تَعْتَدُوهَا

“Éstas son las ordenes [hudud, límites] de Allah, no las transgredáis” (2:229)

Hay una diferencia entre la traba como lo piensan algunos y la organización y las directivas que el Sabio y Clarividente legisló a Sus siervos. Así, este problema no tiene ninguna razón para ser en sí, dado que la organización es un estado de hecho en todos los dominios de este universo, y el hombre se somete [a ella] naturalmente.

Él está sometido al hambre, a la sed y está forzado a organizarse en su comida y bebida; debe planificar la cantidad, la manera y la natura de su comida y de su bebida para preservar su salud.

También está sometido a la organización social, obligado por las tradiciones de su país en su hábitat, sus vestimentas y sus desplazamientos. Se somete a los tipos de vestimentas, de hábitats y a las reglas de la circulación. Y si no se somete, será considerado como marginal, y será tratado como los marginados y los que se alejan de lo habitual.

Así, la vida toda entera es una sumisión a los límites definidos, para que las cosas logren sus objetivos.

Si estamos obligados a someternos, por ejemplo, a las reglas sociales, para asegurar el bienestar de la sociedad e impedir el desorden [y ningún ciudadano se queja] entonces, de la misma manera, la sumisión a la organización religiosa es necesaria para el bienestar de la comunidad. Entonces, cómo algunos pueden quejarse y pretender que ello traba las libertades? Esta es una mentira evidente, una pretensión falsa y deshonesta.

El Islam no reprime las energías, sino todo lo contrario, es un campo largo para todas las capacidades intelectuales y físicas.

El Islam invita a la reflexión y a la observación [del entorno], para que el individuo tome consciencia de todo ello y desarrolle su pensamiento y su razón, Allah –alabado y ensalzado sea- dice:

قُلْ إِنَّمَا أَعِظُكُم بِوَاحِدَةٍ أَن تَقُومُوا لله مَثْنَى وَفُرَادَى ثُمَّ تَتَفَكَّرُوا

“Di: “Sólo os exhorto a una cosa: a que os levantéis, por Allah, de dos en dos o solos, y que meditéis” (34:46)

قُلِ انظُرُوا مَاذَا فِي السَّمَوَاتِ وَالأَرْضِ

“Di: “Observad lo que está en los cielos y en la tierra” (10:101)

El Islam no invita solamente a reflexionar y a observar, sino que también censura a los que no razonan, no observan ni reflexionan.

أَوَلَمْ يَنظُرُوا فِي مَلَكُوتِ السَّمَوَاتِ وَالأَرْضِ وَمَا خَلَقَ اللَّهُ مِن شَيْءٍ

“¿No han meditado sobre el reino de los cielos y de la tierra, sobre toda cosa que Allah ha creado?” (7:185)


أَوَ لَمْ يَتَفَكَّرُوا فِي أَنفُسِهِم مَّا خَلَقَ اللَّهُ السَّمَوَاتِ وَالأَرْضَ وَمَا بَيْنَهُمَا إِلاَّ بِالْحَقِّ

“¿Es que no meditan en su interior? Allah no ha creado los cielos y la tierra y lo que entre ellos está sino en toda verdad” (30:8)


وَمَن نُّعَمِّرْهُ نُنَكِّسْهُ فِي الخَلْقِ أَفَلاَ يَعْقِلُونَ

“A quien le concedemos una larga vida, le hacemos encorvarse. ¿No reflexionan?” (36:68)

La orden de observar y de reflexionar fue dada con el objetivo de desarrollar las aptitudes intelectuales; entonces cómo pueden algunos decir que el Islam reprime las capacidades? La palabra que sale de sus bocas es una gran abominación y no hacen más que mentir.

El Islam permitió a sus adeptos disfrutar de todo lo que no perjudique al cuerpo, ni a la religión, ni a la razón. El permitió comer y beber todas las cosas buenas:


يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُلُوا مِن طَيِّبَاتِ مَا رَزَقْنَاكُمْ وَاشْكُرُوا لِلَّهِ

“¡Oh Creyentes! Comed de las cosas licitas [buenas] que os hemos proveído. Y agradeced a Allah” (2:172)


يَا بَنِي آدَمَ خُذُوا زِينَتَكُمْ عِندَ كُلِّ مَسْجِدٍ وَكُلُوا وَاشْرَبُوا وَلاَ تُسْرِفُوا إِنَّهُ لاَ يُحِبُّ المُسْرِفِينَ

“¡Oh hijos de Adam! Para cada oración, poneros vuestras [bellas] vestimentas. Comed y bebed, y no cometáis excesos, ya que Él [Allah] no ama a los que cometen excesos” (7:31)


El permitió todas las vestimentas de acuerdo con la sabiduría y la naturaleza sana. Allah –alabado y ensalzado sea- dice:

يَا بَنِي آدَمَ قَدْ أَنزَلْنَا عَلَيْكُمْ لِبَاساً يُوَارِي سَوْءَاتِكُمْ وَرِيشاً وَلِبَاسُ التَّقْوَى ذَلِكَ خَيْرٌ

“¡Oh hijos de Adam! Hemos hecho descender para vosotros una vestimenta para cubrir vuestra desnudez, así como para ornato. Pero la vestimenta del temor a Allah [taqwa], ésa es mejor” (7:26)


قُلْ مَنْ حَرَّمَ زِينَةَ اللَّهِ الَتِي أَخْرَجَ لِعِبَادِهِ وَالطَّيِّبَاتِ مِنَ الرِّزْقِ قُلْ هِيَ لِلَّذِينَ آمَنُوا فِي الحَيَاةِ الدُّنْيَا خَالِصَةً يَوْمَ القِيَامَةِ

“Di: “¿Quien ha prohibido los adornos que Allah ha producido para Sus siervos y las cosas buenas con las que os ha proveído?” Di: “Ellas son destinadas para los creyentes, en esta vida, y exclusivamente a ellos en el Día de la Resurrección” (7:32)

El permitió disfrutar de las mujeres por [medio] del matrimonio legal [haciendo referencia a que Allah no prohíbe que el hombre satisfaga sus necesidades, solo le exige que lo haga de forma lícita]. Allah –alabado y ensalzado sea- dice:

فَانكِحُوا مَا طَابَ لَكُم مِّنَ النِّسَاءِ مَثْنَى وَثُلاثَ وَرُبَاعَ فَإِنْ خِفْتُمْ أَلاَّ تَعْدِلُوا فَوَاحِدَةً

“Esposad a dos, tres o cuatro mujeres que os gusten; pero si teméis no ser justos con ellas, entonces esposad solamente una” (4:3)

Acerca de la adquisición de los bienes, el Islam no reprimió las capacidades de sus adeptos, sino que les permitió todas las ganancias equitativas fundadas en un acuerdo [mutuo entre el comprador y el vendedor]. Allah –alabado y ensalzado sea- dice:

وَأَحَلَّ اللَّهُ البَيْعَ وَحَرَّمَ الرِّبَا

“Allah ha autorizado el comercio, y prohibido el interés [usura]” (2:275)


هُوَ الَّذِي جَعَلَ لَكُمُ الأَرْضَ ذَلُولاً فَامْشُوا فِي مَنَاكِبِهَا وَكُلُوا مِن رِّزْقِهِ وَإِلَيْهِ النُّشُورُ

“Es él Quien os ha hecho dócil la tierra. Recorredla, pues, en busca de vuestro sustento y comed de Su sustento. Y es hacia Él el retorno [la resurrección]” (67:15)


فَإِذَا قُضِيَتِ الصَّلاةُ فَانتَشِرُوا فِي الأَرْضِ وَابْتَغُوا مِن فَضْلِ اللَّهِ

“Al haber terminado la oración, dispersaos por la tierra y buscad el favor de Allah” (62:10)


Después de esto, se puede decir que la pretensión o la declaración de algunos diciendo que el Islam reprime las capacidades está fundada?


Fuente: من مشكلات الشباب - por Sheikh Ibn Salih Al-Uthaymin
Traducido por Ummu Darda Al Andalusiya

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