¡Oh tú musulmán!

"¡Oh tu musulmán! ¿Elegiste el camino de la verdad, por amor y obediencia a tu Señor, o te dejaste llebar por las pasiones que invadieron a tu alma? No vendas tu religión, por los adornos de éste mundo sino será tu perdición, lucha con tu interior y sigue la religión, como se te ordenó por tu Señor. ¿Qué disfrutes y delicias tendrás aquí que no pierdas después de tu muerte y que durante tu vida de acá poco te sacien? Busca, musulmán, la felicidad del más allá y no te enciegues con la falsedad de shaytan. Sigue el Corán y la Sunna, según entendieron los Predecesores Piadosos y no temas a nadie, sino Allah, y no esperes, sino la paz y la felicidad por la eternidad."

La magnificencia de Allah

La magnificencia de Allah


Ibnul Qayyim –que Allah le tenga misericordia- describió la magnificencia de Allah con una observación dulce y bella:

Allah –alabado y ensalzado sea- dirige el asunto de los reinos, ordena, prohíbe, crea, concede atribución, da la vida y da la muerte, concede el poder, humilla, alterna la noche y el día, alterna los buenos y los malos días entre la gente, cambia los imperios y hace suceder los unos de los otros.

Su orden y Su autoridad son ejecutorias en los cielos y sus regiones, por encima y por debajo de la tierra así como en los mares y en los aires.

Él abarca con Su conocimiento toda cosa y cuenta exactamente toda cosa.

Su oído alcanza por Su conocimiento todos los sonidos sin que Él no sienta confusión.

Incluso escucha su ruido en todas sus lenguas [los idiomas existentes] y las diferentes necesidades que expresan.

Y a la escucha de una cosa no le impide ésta escuchar a otra.

Él no confunde las peticiones que Le son dirigidas a pesar de su multiplicidad.

Y no prueba ningún cansancio ante la insistencia de la gente que le implora por sus necesidades.

Su vista abarca toda cosa invisible.

Incluso Él ve el deslizamiento de las hormigas negras sobre las rocas masivas en una noche oscura.

Dado que lo incognoscible para Él es visible y todo secreto por Él es desvelado.

“Los que están en los cielos y en la tierra Le imploran. Cada día Él realiza una nueva obra”. (55:29)

Y eso perdonando un pecado, disipando una preocupación, descartando una desdicha, aliviando al abatido, enriqueciendo al pobre, guiando a un desviado, orientando al que no sabe más qué hacer, socorriendo a un afligido, saciando a un hambriento, vistiendo a un desnudo, curando a un enfermo, aceptando un arrepentimiento, recompensando una beneficencia, auxiliando a un oprimido, destruyendo a un tirano, ocultando un defecto [de una de sus criaturas], disipando un espanto, asignando el honor a algunos, humillando a otros.

Si los habitantes de Sus cielos y de Sus tierras, el primero y el último de los hombres y de los jinn [genios], tuviesen el corazón del hombre más piadoso de entre ellos, ello aumentaría nada en Su reino.

Y si los habitantes de Sus cielos y de Sus tierras, los hombres y los jinn [genios] de entre ellos, sus vivos y sus fallecidos implorasen ante Él lo que deseasen, y Él les diese a cada uno de ellos lo que pidieran, ello no disminuiría ni un átomo lo que Él posee.

Y si el primero y el último de Su creación, así como todos los hombres y los jinn [genios] tuviesen el corazón más perverso de entre ellos, ello no disminuiría nada en Su reino.

Él es El Primero, nada existía antes de Él. El Último, nada existirá después de Él.

El Aparente, nada existe por encima de Él.

El Oculto, nada existe por debajo de Él.

Él es el más digno de ser invocado, adorado y agradecido, El más clemente a reinar, El más generoso a ser implorado.

Él es El Rey quién no tiene asociado, El Único sin igual, El Único a ser implorado por lo que deseamos, El que no tiene hijo.

Él es El Más Alto quién no tiene parecidos, toda cosa perecerá excepto Su rostro.

Y toda cosa desaparecerá excepto Su reino.

Sólo es obedecido con Su permiso y nadie es desobediente sin que Él lo sepa.

Cuando Él es obedecido, Él agradece y cuando es desobedecido, Él perdona.

Todo castigo de Su parte es una justicia y toda beneficencia de Su parte es una gracia.

Él es El Testigo y El Guardián más cercano.

Agarró [a sus criaturas] por los mechones, Él inscribió los actos y escribió los plazos de vida.

Es a Él a quién los corazones divulgan sus secretos, y todo secreto por Él es revelado.

Su provisión [para nosotros] es una palabra, y Su castigo es una palabra.

“Cuando Él quiere una cosa, su petición consiste en decir: “Sé” y es”. (38:83)



Articulo extraído de: Al-Wabil Assayyib de Ibnul Qayyim

Traducido por Ummu Khattab Al Andalusiya

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